Ingenio, engranajes griegos en 3D, Anticitera recreada

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Guillermo Quiroga gana el premio nacional de creatividad en impresión 3D

Con un modelo en plástico del que se cree el primer ordenador del mundo. L a primera recreación en 3D del avanzado Mecanismo de Anticitera, un objeto que calculaba los eclipses ya en el siglo II a.C., ha reportado a su creador, Guillermo Quiroga, el premio nacional de la Printer Party Campus Maker

Fuera gracias a la trigonometría griega o a la aritmética babilónica, parece que nuestros antepasados lograron construir hace más de 2.000 años un aparato capaz de calcular los eclipses de sol y luna, la posición de los planetas, y hasta la fecha de los juegos olímpicos. La máquina, considerada por muchos como el primer ordenador de la humanidad, se cobijaba dentro de una caja de madera desde la que se podían apreciar sus complejos engranajes de bronce, y llegaba a activarse mediante una palanca lateral. El sofisticado artefacto se bautizó como el Mecanismo de Anticitera, tras ser descubierto en 1901 en un barco hundido al lado de la famosa isla griega.

Un objeto extraño, que no parece encajar con su momento histórico, y que siempre llamó la atención del arquitecto técnico leonés Guillermo Quiroga Pérez, de 32 años. Este apasionado de las nuevas tecnologías, decidió recrearlo con una impresora 3D, utilizando plástico ABS, «el mejor para fabricar engranajes», según opina. Ideó un ‘juguete’ desmontable y sin pegamentos que funciona como un reloj-calendario y que su creador querría que se utilizara con fines pedagógicos en colegios y universidades. Su interpretación de la ‘computadora analógica’ de la Edad Antigua no pasó de alto en el concurso nacional de Creatividad en Impresión 3D, 3D Printer Party Campus Maker de León, donde se alzó con el primer premio.

Anticitera recreacion impresa 3d
Anticitera recreacion impresa en 3d por Guillermo Quiroga detalle ampliado

 

El proyecto de Quiroga fue galardonado por su «extrema complejidad, al intentar reproducir engranajes funcionales (30) que necesitan de un alto conocimiento matemático que permita calcular todos los movimientos de los astros celestes y los calendarios», destacaron. Darle vida supuso «un trabajo de ocho meses en diseñar por ordenador las piezas que se iban a reproducir para impresión 3D, y diseñar todo desde cero, ya que hasta ahora nadie lo había conseguido con impresión en tres dimensiones en todo el mundo». Sólo el Museo Arqueológico Nacional de Atenas posee algún modelo ‘oficial’ del Mecanismo de Anticitera, moldeado con metales y metacrilatos.

«Me parecía una frikada, ya que es un objeto envuelto en misterio, del que se sabe poco, no hay planos y ha centrado documentales tipo Iker Jiménez. Construirlo era un reto y una interpretación de los datos dispersos que se tienen de él», confiesa. Quiroga también entiende que un calendario del siglo II antes de Cristo «no es útil, pero sí interesante desde el punto de vista educativo». De hecho, una vez afinado todo el diseño para impresión 3D, pretende liberarlo para que cualquier persona de todo el planeta pueda imprimírselo en casa con una máquina 3D. Quiroga es un adicto al movimiento ‘maker’, amante de los juegos de rol y entusiasta de la tecnología. Tres pasiones que le llevaron a crear su propia empresa, KiroLab 3D, un Fab Lab (laboratorio de fabricación), junto a Verónica Coca. Diseñan y crean sus propios productos de merchandising, trofeos, decoración, modelos a escala, aeromodelismo, robótica y prótesis, que salen de su propia máquina 3D. Se han especializado en el sector del juego y del ocio. «Una maqueta en 3D aporta una mejor calidad y da mejor imagen de cara al cliente. Además, descubrí las infinitas posibilidades que estas impresoras podían ofrecerme a la hora de hacer mis propias maquetas para juegos», señala.